Una tragedia que azota a este país.
Por:
efe -
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Miércoles 19 de diciembre de 2012 05:55 AM
Un nuevo asesinato elevó hoy a siete el número de trabajadores de la campaña de vacunación contra la polio asesinados en Pakistán en las últimas 48 horas en lo que se sospecha que es una ola de crímenes coordinada por la insurgencia talibán.
A la muerte de un vacunador el lunes y de cinco mujeres -una de ellas de 14 años- se suma al asesinato esta mañana de otro miembro de los equipos sanitarios que fue tiroteado en Pesháwar, capital de la provincia septentrional de Khyber Pakhtunkwa (KPK).
Todos los ataques han sido perpetrados por hombres enmascarados que dispararon desde motocicletas para luego darse a la fuga.
A pesar de que las ola de muertes llevó ayer al Gobierno federal a ordenar la suspensión de la campaña, el Gobierno regional de KPK desoyó la instrucción y decidió continuar hoy con la vacunación de tres días a pesar de las amenazas contra la seguridad.
"Hemos seguido porque lo más importante es acabar con la polio", dijo hoy a Efe un responsable del Ministerio regional de Salud, Alí Sha, mientras que un responsable policial de Pesháwar afirmó que "se está dando protección a los equipos de vacunación".
La decisión del Gobierno regional abrió la posibilidad de nuevos ataques y hoy, además del asesinato en la capital de la provincia, se produjeron dos tiroteos sin víctimas en las localidades de Charsada y Nowshera, también en KPK.
Aunque no ha habido ninguna reivindicación formal de la ola de atentados, las sospechas apuntan a la insurgencia talibán (agrupada en Pakistán bajo las siglas TTP) ya que grupos afines a ella en las áreas tribales amenazaron en verano con atacar a los vacunadores.
Lo que en principio fue un boicot de algunos grupos tribales locales para reivindicar mejoras económicas ante la administración local se convirtió rápidamente en una campaña contra la vacunación con argumentos que hicieron fortuna entre los locales.
Una de los primeras justificaciones que dieron los talibanes a las amenazas contra los vacunadores es que estos eran espías de EEUU, como lo era un médico paquistaní que participó en las labores de localización de Osama bin Laden el año pasado.
El doctor Shakil Afridi, condenado a 33 años de prisión, ayudó a montar una falsa campaña de vacunación infantil contra la hepatitis en la zona donde se creía que estaba Bin Laden para obtener muestras de ADN de la sangre de los vacunados.
La vacuna contra la hepatitis es inyectada mientras que la de la polio se administra en forma de gotas.
Un argumento más reciente de los talibanes es que la campaña de vacunación contra la polio es parte de un complot de Occidente para esterilizar a los musulmanes.
A pesar de que toda esa propaganda se había traducido en amenazas directas e incluso en el asesinato el pasado julio de un miembro de los equipos de vacunación en Karachi, hasta esta semana no había habido una ola coordinada de ataques.
Los atentados de las últimas 48 horas se han producido en la provincia de KPK, de mayoría pastún, y en la ciudad meridional de Karachi, con una nutrida presencia de habitantes de esta etnia y creciente foco de actividad del TTP.
La poliomielitis es una enfermedad vírica contagiosa que puede afectar el sistema nervioso central y producir parálisis; se trata de una dolencia que no tiene cura pero cuya prevención mediante una vacuna oral es fácil.
Pakistán es el único país junto a Afganistán y Nigeria en la que la polio es aún endémica y las autoridades locales realizan junto a agencias internacionales un importante esfuerzo para inmunizar a todos los niños menores de cinco años del país.
Según el organismo oficial que coordina la lucha contra esta enfermedad, cada año se realizan cuatro campaña nacionales de varios días de duración en las que reciben la vacuna unos 34 millones de niños.
Las cifras oficiales indican que el año pasado se registraron en Pakistán 198 casos, mientras que en 2012 ya se han contabilizado 56. 
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